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Una hoja caída, seca, en su plenitud ocre.
Pero no está sola.
Las gotas dispersas de lluvia la acompañan como un eco del presente sobre lo que fue.
En esta imagen, el otoño no es final, es contemplación.
La sequedad y la humedad se cruzan como el ayer con el ahora.
Y así, esta escena sencilla se convierte en un recordatorio silencioso:
lo que cambia no desaparece, solo se transforma.
Cuadro con vidrio y lámina, listo para colgar
Impresión en papel fotográfico.
Medidas del marco PLANO: 1 cm de profundidad, y 2 cm frente



